Venta libre de gato por liebre


Todos hacemos filosofía todos los días. Esta es la idea principal de las clases de filosofía de este primera semana de semestre. ¿Esto quiere decir que todos somos filósofos? Bueno, eso sería como afirmar que todos somos cocineros por el hecho de comer todos los días. Todos podemos seguir unas recetas y llegar a realizar excelentes comidas, pero pocos son los que se atreven a combinar los diferentes ingredientes, añadir otras especies y volver a hacer una y otra vez hasta encontrar el punto de sal y hasta sorprender a los paladares más exquisitos. Como decía Wittgenstein "los aspectos de las cosas que nos son más importantes nos están ocultos por su simplicidad y familiaridad. (Uno es incapaz de advertir algo porque lo tiene siempre delante de sus ojos)." Como vimos en Filosofía del lenguaje, el lenguaje nos resulta tan connatural que cuando alguna de sus características llama nuestra atención todos nos consideramos un poco filósofos.


Lenguaje en Filosofía y también en Periodismo. La primera idea de las clases, que de la misma manera pasa desapercibida por su familiaridad, es la diferencia entre la historia, real o ficticia, y el relato, que es cómo se cuenta eso que ha ocurrido. La literatura es mundo muy vasto en el que florecen muchos tipos de relato. Por ello actualmente existe el peligro de que nos vendan "gato por liebre", de confundir retratos por realidades, es decir, relatos por historias. Me ha sorprendido mucho que un director de cine al presentar su nueva película afirmó que para el rodaje se basó "en lo que yo creo que esa persona sintió". En la modernidad, que todavía hoy no hemos superado, prima el subjetivismo y como consecuencia el sentimentalismo. Esto conduce irremediablemente a un relativismo en el que lo que importa son las sensaciones personales de cada individuo. ¿Con qué parámetro pueden ser juzgadas? No existe, todas las opiniones adquieren de inmediato un rango estándar inalterable. Y si finalmente lo importante es la opinión, la manera personal de hacer las cosas ¿qué importancia tiene la realidad? Se convierte en un simple lenguaje en el que no se puede discernir entre la historia y el relato.

4 comentarios:

Pinkys dijo...

Pues creo que pasa todo el tiempo, recibimos gato por libre y damos liebre por gato o tal vez al revez, y en efecto todos podemos ser de alguna forma un poco de todo y creo que es la continuidad en algo lo que realmente te hace serlo...

-J

Raquel dijo...

Gracias pinkys por tu comentario, aunque no estoy segura de saber que quieres decir. Sólo puntualizar que el problema no está tanto en que recibamos o demos gato por liebre sino en que seamos conscientes de que lo estamos haciendo.

SOMMER dijo...

Lo realmente mágico del relato es contar lo que ha ocurrido dejando al lector la duda de si es real o ficticio.
en todo caso, mira que sois complejos los filósofos....

En cieto modo me gusta vuestras reflexiones. Siempre enseñan....

Abrazos

Raquel dijo...

Sommer, eso es lo magnífico del relato, pero todo el mundo sabe distinguir entre un relato y un hecho histórico.

¿Complejos? Supongo que debemos serlo para evitar complejidades al resto. y si además enseñan, mejor que mejor.

Gracias por tu comentario, a mí también me enseñan.

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