La memoria de la Shoah


Como dije en el anterior post hasta el s.XVIII los judíos tuvieron una vivencia periférica, pero con el fin del feudalismo y el auge del liberalismo comenzaba a aparecer una nueva sociedad cohesionada y secularizada. La eliminación de las barreras y la unificación cultural que impulsó la modernidad hizo pensar que los judíos podían formar parte de la Nación.

Fue un desafío integrador como lo denominó en esta ponencia el profesor
D. José Ramón Ayaso, de la Universidad de Granada, que hacia renunciar a sus particularidades en pos de la asimilación integradora. Aunque siempre cupo la duda de que fueran nacionalmente asimilables. A su vez dentro del judaísmo hubo varias reacciones: por un lado la ortodoxa que respondió con un completo rechazo a la modernidad y miraba con indiferencia y hostilidad contra la nueva política. Por otro lado la reacción positiva condujo a una reconciliación con la modernidad pero sin llegar a una asimilación. La Ilustración judía de los años 70 rompe cultural y religiosamente con lo anterior, con el fin de integrar a los judíos fortaleciendo su identidad.

Pero fue entonces cuando irrumpieron las posiciones antisemitas, la divulgación de políticas etnológicas y racistas, además del falsario complot judío, hicieron caer las ilusiones de integración elevando los sentimientos nacionalistas y la radicalización de los ortodoxos. El antisemitismo fue la base de la política europea. Cuatro respuestas se dieron dentro del judaísmo: la primera fue redoblar los esfuerzos de integración secularizándolo, la segunda una unión neortodoxa que afirmaba la Torah como entidad judía, el tercero fue la rama sionista que reclamaba un territorio para la nación, y cuarto la respuesta nacionalista-folkista que quería despertar la conciencia colectiva de lo étnico y cultura sin rasgos religiosos.

Pero no puedo dejar de mencionar el monográfico “Miradas sobre el Holocausto”. En él D. Ignacio Mata, subdirector de Comunicación de Antena 3, expuso el testimonio de su tío abuelo que sobrevivió al campo de exterminio en Mauthausen. Pero fue Dña.
Sultana Wahnón, catedrática de Teoría de la Literatura y Literatura Comparada, quien nos ofreció una visión más próxima a lo que supuso el Holocausto. Lo que más me gustó fue la constante referencia a autores literarios con el fin de diferenciar entre el testimonio y la narración, y su gran hincapié en que el Holocausto era unicum pero eso no significaba que se pudiera repetir y lo que le hace unicum son los campos de producción de muerte que no se dan en ningún otro exterminio. Hoy en día se habla mucho de la necesidad de la memoria, suele decirse que recordar es imprescindible para evitar las repeticiones de la historia. Por otro lado, en las dos últimas décadas no ha escaseado el recuerdo de Auschwitz en el cine, en la televisión y en la literatura.

Sin embargo, todo este despliegue de representaciones del Holocausto no habría tenido solo efectos positivos. También ha generado lo que se conoce como “banalización del Holocausto”, es decir, la tendencia a convertir el Holocausto en metáfora del mal, equiparando cualquier tipo de violencia a la sufrida por los judíos en los campos
nazis. Por lo mismo, parece obvio que en relación con la Shoah, no sería suficiente con recordar y representar lo ocurrido, sino que haría falta también entender por qué ocurrió. Junto a la memoria hay que reivindica la reflexión filosófica, histórica, etc. sobre el Holocausto. La investigación muchas veces no pretende entender sino decir siempre algo nuevo, o aplicar lo ocurrido con la situación actual.



Todo esto desemboca en “los abusos de la memoria”, como lo denomina Todorov, y obliga a ser muy selectivos en lo que respecta a la actual producción bibliográfica. No todo lo que se publica contribuye a arrojar luz sobre el porqué de la tragedia judía, ni por consiguiente, tampoco a evitar su repetición.

No hay comentarios:

Paperblog : Los mejores artículos de los blogs