Historia de Israel y pueblo judío

Septiembre siempre es un mes difícil, de encuentros y despedidas, de estudio, alegría y decepción. Es un mes de segundas oportunidades y de ponerse en primera fila. Para que mentir, es un mes terrorífico cargado cada vez más de síndromes post-vacacionales, pero que se pueden mitigar si se plantea de una manera amena, divertida e intelectual. Estos últimos días he estado en Pamplona realizando el curso de verano: Historia de Israel y pueblo judío: guerra y paz en la Tierra Prometida, organizado por el departamento de Historia. Es un tema controvertido, polémico y actual que me interesaba por haberlo abordado en diversos trabajos y que me apetecía profundizar. He tenido la oportunidad de escuchar a grandes historiadores, profesionales del mundo de la comunicación o de la diplomacia que me han llenado de esperanza e ilusión por lo que no podía dejar de transmitirlo. Se han tratado muy diversos temas que voy a resumir en tres post: el primero desde el nacimiento del pueblo judío hasta la Edad Media, el segundo el Holocausto y sus consecuencias, y el tercero la situación de Israel hoy.


Los profesores Francisco Varo y Juan A. Fernandez Tresguerres nos hablaron en sus respectivas ponencia del comienzo de pueblo judío en la Biblia. Parece ser que en los estudios contemporáneos se ha producido un cambio de paradigma: los relatos bíblicos, los cuales son de redacción más tardía que los hechos narrados, por lo que muchas veces no coincide, no se toman en consideración para la interpretación de los hallazgos arqueológicos, para no incurrir en proyecciones anacrónica. Pero esto dificulta la interpretación de si los hallazgos en esas zonas son israelitas o palestinos. Por otro lado cada vez convence más que el asentamiento israelí fue paulatino (unos doscientos años) mediante pequeñas tribus nómadas que se cohesionaron con la civilización cananea.

Esta cohesión les llevó dos veces a tener el poder por un máximo de setenta y cinco años después de los cuales fueron expulsados de su territorio y comienza el período denominado como la diáspora. España fue uno de los territorios mayormente elegidos para su vivencia durante siglos. Danielle Rozenberg, responsable de Investigación CNRS, expuso que supuso la presencia judía en España durante la Edad Media y cuánto más su expulsión.


El 1 de marzo de 1492, el decreto de expulsión de los judíos marca el fin del judaísmo español. Los judíos que no se convierten toman el camino del exilio. Desde entonces y durante varios siglos, españoles y judíos van a vivir en universos separados, cada población elaborando sus representaciones del otro, de la convivencia medieval pero también del rechazo y de las persecuciones. En la memoria judía quedará como un gran trauma el recuerdo de la tragedia española. Los exiliados de Sefarad han llevado consigo su lengua, sus costumbres, un legado que los españoles vuelven a descubrir a media del siglo XIX. Con el comienzo del Holocausto se promulgó un decreto por el cual se le otorgaba la nacionalidad española a todo el que tuviera un pasado sefardí, de este modo 200.000 de judíos fueron salvados. España los protegió al mismo tiempo que buscaba asentarse en Europa. La protección franquista estuvo muy lejos del mito de la salvación en nombre de un pasado hispano.

El “reencuentro” con los descendientes de los exiliados y el retorno de los judíos en España han conducido a un replanteamiento de la relación de los españoles a su pasado plural y al mundo judío. Hoy en día existen varias fundaciones que buscan el entendimiento y la unión entre ambos países como la Fundación Jerusalem y Toledo, o la Casa Sefarad.

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