Silencio

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Durante unos días sólo ha habido silencio... normalmente el silencio se interpreta como ausencia de pensamiento u opinión. No sabe, no contesta; por tanto, silencio. Lo que ya no es tan habitual es darse cuenta de la relación entre el silencio y la reflexión. El silencio conduce a la reflexión, no es enemigo de las palabras sino que ayuda a valorarlas. El silencio es quien calibra nuestras acciones y experiencias, el lugar donde lo más profundo llega a lo más vivo. Sin la reflexión sobre lo vivido no hay nada aprendido, no hay materia para la contemplación. El pensamiento queda en silencio pero porque está vacío, se duerme, muere. Sin embargo, si el silencio conduce a la reflexión lo que obtenemos es una brújula para la vida.

La época contemporánea es una exaltación de lo superficial, de la exterioridad, de todo lo que se signifique espectáculo. La reflexión ha perdido todo el valor que algún día pudo tener. La postmodernidad está enmascarada de la fragancia de lo efímero y no hay nada más efímero que las modas. Es natural en el hombre buscar una asimilación social, algo que no le convierta en un extraño. Las modas, en todos los campos aunque ahora me refiero al del pensamiento, se convierten en el principio de unión cuando los demás principios caen o son inexistentes. Se erige así el imperio de la imagen que ya no refleja la realidad, sino que se basa en simulacros que algunos han denominado como creación de comunidades de vanidad llenas de narcisistas.

Llevado al extremo, el imperio de lo efímero conduce a rechazar todo aquello que suene a pasado o a eterno. Conduce a rechazar de manera injusta a todo el que no esté dentro, pero es todavía más injusta porque élla misma ha desterrado valores que ayudan a desarrollar las personalidades sin la que no te aceptan. La superficialidad es injusta porque sólo tiene en cuenta el brillo sin mirar si es plata u hojalata, porque le importa que deslumbre aunque sea sólo por un instante.

Examinando esto detenidamente nos percatamos de la necesidad de la reflexión, de relativizar todo aquello que suene a fulgor y buscar valores ulteriores. La reflexión nos ayuda a ver la verdad de las cosas y el conocimiento de la verdad nos ayuda a actuar según la realidad. Esta actuación, de acuerdo con la realidad, no debe ser pasiva sino activa. La reflexión debe llevarnos a construir culturas alternativas donde salga rentable ser bueno, donde se vuelvan a valorar aspectos positivos de la persona de manera justa, donde quepa un silencio que lo diga todo.

5 comentarios:

mina dijo...

¡ánimo con el blog, Raquel! veo que has cogido carrerilla, no pierdas el ritmo... te aseguro que, como mínimo, hay una persona al otro lado.
A la vez que te animo, hago una puntualización, al final del penúltimo párrafo dices "plata o ojalata" cuando debería ser "plata u hojalata"...
pásate por mi blog (http://aquienquieraleerme.blogspot.com) y deja un comentario, ok?

Raquel dijo...

Gracias por tu visita, tus ánimos y tus correciones. Sólo así mejoramos. Te enlazo en mi blog y te espero en próximas entradas!

Philip Muller dijo...

Hi! Me temo que desde donde te escribo no utilizan los acentos, asi no podre poner ninguno en mi comentario.

El primer parrafo me parece excelente... En cuanto al resto: desconfio de cualquier analisis de la sociedad, especialmente si es alguien de mi edad el que lo hace.

El tema es muy bueno. Entiendo que 'silencio' significa algo mas que estar callado, parece implicar una actitud. Pero bueno, tendre que dalr e vueltas para decir algo coherente. Animo! Best wishes!

Philip Muller dijo...

Publicidad subliminal: para entender mi 'escepticismo' frente a los analisis de la sociedad siempre puedes leer el articulo 'Filosofear' en mi blog... Cualquier comentario es bien recibido.

Raquel dijo...

Philip, gracias por tu comentario. He leído el artículo "filosofear" que mencionas. Estoy de acuerdo contigo en desconfiar en la crítica “adolescente”. Creo que la desconfianza en un primer momento nos hace ser cautos y examinar mejor las cosas pero tampoco puede impedirnos aceptar algo simplemente porque no lo haya dicho un catedrático.

Quizá podría salir del paso afirmando que estas ideas las extraje de una profesora de la Universidad, como así fue, pero lo importante es que no me parece una crítica banal, sin fundamente aunque lo hubiese afirmado alguien todavía más joven.

Por otra parte también considero que siempre hablamos desde la posición que ocupamos, que no significa hablar de lo que no sabemos, sino que no podemos esperar a saberlo todo. Incluso en ese escepticismo crítico tuyo subyace una posición que cree saber suficiente como para solo confiar en los “clásicos”, a aquellos que posean el título de haber vivido suficiente para poder hablar... ¿Cuándo habremos vivido lo suficiente?

Vuelvo a darte las gracias por el comentario, como ves me has hecho darle vueltas a muchas cosas y a tener un mayor espíritu crítico.

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