¿Recuerdas...?




Desde las historias para niños a las grandes batallas, fantasías muchas veces ambas, falacias de la vida todas. Las memorizamos, las repetimos y nos limitamos a asegurar que así ocurrió, aunque nadie estuvo para verlo, para asegurar que fue cierto. Estudiamos detalladamente hechos cronológicos, reseñas, fechas con anécdota, cuantificamos muertos, nos fiamos de la Historiografía, por su estudio detallado y preciso pero, sin embargo, nunca aprendemos de los errores que nos cuenta.

En otro ámbito diferente se encuentra la memoria. Las historias se recuerdan siempre como uno quiere, quita personajes e introduce pasajes inexistentes, graciosos o heroicos, todo vale. Vivimos físicamente en el presente, pero quizás más mentalmente en el pasado y el pasado es un tiempo endeble, moldeable al simple antojo. Lo manipulamos porque nos gusta construir historias para que todo aquello que nos preocupa quede explicado, dando igual la verdad, nos engañamos porque no soportamos la realidad. Siempre habrá razones para explicar todos los fracasos, justificaciones de porqué estamos donde estamos, de porqué queremos llegar más alto.

La memoria es un concepto psicológico individual, por eso relacionar Historia con memoria es insostenible. La memoria es intangible, deformable; la Historia objetiva se mantiene en un plano distinto es cruel porque es veraz, porque es real. Por ello la Historia debe permanecer en un plano distinto, en un plano objetivo, siendo el objeto a observar y no el observador.

Reabrir viejas heridas, levantar tumbas, desenterrar culpables, cuando la democracia está herida de muerte, cuando da gracias por su suerte, es no hacer caso de la Historia que aconseja ser prudente. Siendo pacientes vemos cómo la vida se la traga la historia, cómo la historia se la traga la vida. Y nosotros nos vamos con ella, por eso si sólo recordamos una parte del ayer, sólo cabe esperar que seamos parte del mañana que recordar, y no nos engañemos, recuerda más, no quien tiene más que recordar, sino quien tiene más tiempo para hacerlo. Todo pasará y quedará en el futuro el tiempo, que quizás haya aprendido a contar buenas historias, nunca lo sabremos.

1 comentario:

Isabel Grábalos dijo...

Jajaja, menuda cantidad de verdades.
Esta bien, decir las cosas como son, pero bellamente además. Con la lógica del que tiene razón.
Y hablar de todo lo demás, que le da sentido. Es más importante la reflexión que la conclusión, aunque algunos se queden sólo con la última.

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