Diciembre blanco

Diciembre blanco
Blanco por la nube

Que huele a nieve
Que mancha el pico
Y despierta la mañana.

No sabes si llegarás
Hasta que no llegas,
Porque faltaban palabras
Cuando me despedí de ellas.

Porque no se ha escrito
Aún el último punto,
Que anuncia que ya acaba,
Que todavía tiempo queda.

La historia no termina
Porque termine el año
Por eso diciembre es blanco.

Feliz Navidad

.
mi deseo .......................... para ti
vacaciones,luces,turrón,frío,reencuentros
árbolito,cariño,villancicos,pesebre,regalos
sonrisa,estudio,dormir,salud,dineroyamor
angelitos,zambomba,ilusión,luces,estrellas
bufandas,guantes,pastores,música,ovejas
jamoncito,oro,inciensoymirra,reyes,fiestas
esperanza,alegría,fe,felicidad,FelizNavidad

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"En España no todos tienen el nuevo sentido común y la prueba es que el Estado está queriendo promoverlo"

Rafael Alvira, director del Instituto Empresa y Humanismo ofreció una conferencia titulada "Consecuencias posibles de la Educación para la ciudadanía en la formación política y económica de las futuras generaciones" con motivo de la XXXII Jornada de Empresa y Humanismo, en la que afirmó que hoy en día se han reinterpretado los valores que la Revolución Francesa promulgó: libertad, igualdad y fraternidad. Como expresó: “La libertad absoluta es muy difícil de conectar o coordinar con la igualdad absoluta porque cuando la gente es absolutamente libre suelen hacerse desiguales. Cuando la gente es absolutamente igual es porque se ha impuesto la igualdad”. Según explicó desde el primer momento la formula democrática libertad-igualdad fue imposible. La fraternidad desapareció enseguida y fue sustituida por la seguridad. Lo que pide la democracia moderna es la libertad absoluta, una libertad absoluta sólo puede ser garantizada por una seguridad absoluta que el Estado se encarga de garantizar, pero al hacerlo el individuo pierde su libertad: “El problema del mundo moderno es que dada su concepción de la libertad no le queda otra solución que perderla”.


Hasta ahora se pensaba que lo personal privado era una cosa y lo público político otra. Pero un principio dogmático del feminismo es: ''lo personal es político''. Con la nueva figura del hombre nuevo no hay interioridad. Rafael Alvira expresó que es posible que haya intimidad, pero el concepto de la interioridad ha desaparecido: “¿Cuál es la ética pública? La ética pública es la que dice la ley. La ética se reduce al derecho y el derecho a su vez se reduce a la ley, y la ley la dispone alguien y eso explica el porqué de la lucha tan cerrada por el poder porque hoy día le que tiene el poder hace la ley”. La ley y el castigo ya no son un añadido que refuerza la ética sino que la ley y el castigo están para sustituir a una ética interior que ya no existe. El problema naturalmente que aparece como consecuencia es cómo saber que lo ético es lo que nos están diciendo. El director del Instituto rememoró la respuesta que dijo Peces-Barba: “Es porque la ley lo ha decidido y porque el poder lo ha decidido”.

No hay sociedad si no hay algo en común, un bien común. Tenía sentido común la persona que era capaz de descubrir cuál era el bien común. Como ahora lo único común es lo que está establecido por derecho, todo aquel que duda de eso, no tiene sentido común y en palabras del conferenciante “es un peligro público”. Por eso, Educación para la Ciudadanía no es meramente contenidos que se deben aprender sino que exigen hacerlos propios, de modo voluntarista porque, como hemos dicho, no hay interioridad en sentido estricto. “los contenidos de la mayor parte de los libros de para la asignatura están inspirados en buena medida en la filosofía del feminismo radical, junto con la doctrina oficial del 68: ''Froidomarxismo'', doctrina que piensa que el ser humano es un ser conflictivo. También basa sus teorías en que lo personal es político. "En España no todos tienen el nuevo sentido común y la prueba es que el Estado está queriendo promoverlo, si ya lo tuviéramos todos, no tendría que hacerlo. Pero eso es contradictorio con la idea de que vivimos en un régimen libre” afirmó Alvira.

El Estado ocupa, además, el lugar de la familia porque antes lo que daba la seguridad y libertad era la familia, sin embargo, como ha desaparecido quien ocupa ese lugar es el Estado. El estado como se ha demostrado es incapaz de educar. La única educación es siempre interior, pero el Estado no puede educar en la interioridad puesto que ni siquiera cree en ello y el problema estriba en cómo la gente va después a funcionar bien en el mundo económico si no está bien educada. El catedrático comentó las posible consecuencias económicas y políticas: “El fracaso económico que va a producir Educación para la ciudadanía va a ser espectacular: no hay motivación seria para el trabajo y menos para la distribución de los bienes”.

"hasta dónde puede llegar el Estado en la educación de sus ciudadanos”


Juan Antonio Gómez Trinidad, Portavoz de Educación del Partido Popular en el Congreso, ofreció ayer una conferencia titulada La educación para la Ciudadanía en la legislación y en la práctica.“El debate es hasta dónde puede llegar el Estado en uno de sus cometidos como es la educación de sus ciudadanos, es el momento en el que hay que recordar cuáles son esas funciones y esos límites”, afirmó con motivo de la XXXII Jornada de Empresa y Humanismo en la que diversos expertos debatieron sobre la asignatura Educación para la Ciudadanía en la Universidad de Navarra.

El diputado afirmó que estamos en una crisis profunda: “Probablemente una de las crisis más serias y profundas que le ha tocado vivir a la humanidad, aunque saldremos, parto de un optimismo antropológico”. El ponente denominó la crisis económica en España como dramática y dijo que dentro de un año se agravará por la crisis educativa: fracaso escolar y fracaso formativo: “los chicos salen con una mochila de valores tremendamente vacía, con una capacidad de resistencia al sufrimiento y a la frustración nula, incapaces de tener los valores y aptitudes básicos para vivir en sociedad y seguir progresando”.

Aunque parece que el núcleo de la educación española es educación para la ciudadanía, el ponente quiso enmarcarlo dentro de una situación mucho más preocupante que el Estado se ocupe de la educación: “Es una sociedad que sigue siendo demasiado franquista, demasiado estatalista, sigue esperando que todo lo solucione el Estado. Cuando tenemos una sociedad que lo espera todo del Estado es una sociedad que está enferma”.

“Lo que ha ocurrido es que ha habido un secuestro de la educación por parte del Estado para ponerlo en manos de unas determinadas teorías pedagógicas” además afirmó que éstas llevan a un modela de hombre que supone una intromisión del Estado en la educación de las personas. También puntualizó que una cosa es que la libertad de cátedra exista y otra que el Estado obligue a dar esa materia: “Estamos en una dictadura de lo políticamente correcto pero que acaba siendo el pensamiento único, y ¡ay de aquél que se atreva a pensar distinto!”. Respecto de la asignatura la postura que mantiene el PP, según expuso, es no retirarla sino reducir la carga ideológica a su mínima expresión pues si “la implantación de esta asignatura ha conseguido dividir a la ciudadanía con lo cual no es el mejor instrumento”.

Otro de los ponentes que participó en Jornada de fue de Rafael Alvira, director del Instituto Empresa y Humanismo, que expuso con un tono más filosófico las consecuencias de la Educación para la ciudadanía en la formación política y económica de las futuras generaciones. Además apuntó que la instrucción puramente laicista, en la que se basa esta asignatura, está acarreando poco a poco consecuencias negativas: “Algunos de sus efectos son, por ejemplo, la baja calidad de la educación de las personas, el aumento de la conflictividad social, o el incremento de la corrupción política y económica”.

Afectados por los afectos

Hay una pretensión de metodicidad geométrica, matemática en la ética de Spinoza, así, trata de mostrar que el contenido de su obra es un todo orgánico y compacto. A mi entender, lo formal de la "Etica" es un recurso expresivo que Spinoza adopta con el objetivo de tratar de decir exactamente lo que quiere decir. Esto no significa que la "Etica" sea, efectivamente, geométrica en su composición: queda en una pretensión. El supuesto método demostrativo geométrico no se sigue estrictamente, como no puede ser de otra forma, puesto que, sencillamente, la filosofía no es geometría ni geométrica, no es matemática ni matematizable.

La Ética no puede ser axiomática, principalmente, y por mucho determinismo físico que haya, porque el hombre sigue siendo libre. La ética versa sobre lo contingente operable, contingente porque en la acción del hombre no puede determinarse. En cambio, Spinoza nos ofrece una sistema necesario que sólo cabe aceptar. Los afectos son la fatalidad del acontecer, aquello que no puede sino suceder tal como sucede. El hombre es un elemento más de la realidad, sometido al cosmos, condenado a padecer la mecánica de los afectos. Este sometimiento se expresa en las afecciones, a cuya potencia no es, como se deduce, posible independizarse.

El hombre es necesariamente un esclavo de las afecciones, impotente frente a ellas. Pero consideremos el hecho de que el hombre, como cualquier otra cosa, posee su propia potencia. La potencia del alma sobre los afectos expuesta por Spinoza consiste, básicamente, en el hecho de conocer, de comprender, los afectos por la razón (el tercer género de conocimiento). Las afecciones, según Spinoza, pueden ser reprimidas únicamente por otras afecciones opuestas y de mayor potencia: reprimir los afectos significa operar con una imaginaria balanza a través de la razón. Lo que pueda hacer la razón a este respecto es la comprensión de los afectos, cuyo conocimiento se define por el conocimiento de sus causas. La clave está en comprender el por qué de los afectos.

La plena comprensión causal de nuestros afectos que nos otorga la libertad sólo es posible al final de un largo recorrido apenas accesible a unos pocos. Mientras tanto, lo que Spinoza nos propone es un mecanismo de control imaginario que desarrolle automatismos potenciadores frente a la despotenciación pasional. El hombre puede ser libre, en alguna medida. Existir "en virtud de la sola necesidad de su naturaleza y ser determinado por sí solo a obrar". Pero no nos engañemos: la libertad total no puede plantearse sino teóricamente. Parece que Spinoza ni siquiera la conciba como posible de hecho. El hombre se encuentra limitado infinitamente por la potencia de las causas exteriores.

El camino de la virtud es un viaje sin fin. Pero Spinoza ya nos advierte de que la virtud es deseable y solo debe ser deseada por ella misma. La virtud es considerada ella misma como el fin, no como el medio. Pero si recordamos lo que apuntábamos al principio sobre que sólo teniendo fines se puede actuar, no podemos aceptar la virtud como un fin en sí mismo. Una vez alcanzada la virtud ¿qué queda? ¿Contentarse con estado de pseudodivino que no aporta nada al mundo? La sabiduría no es una “propiedad particular” reservada a unos pocos elegidos. La sabiduría no es un estado final, es aprender recorrer cada parte del camino sin perderse. Es poder decir con Sócrates “sólo sé que no sé nada”.

Noviembre rojo


Noviembre al borde de la muerte
sin llegar a morir.


Noviembre rojo
por la intensidad
con la que amaneció.
Por el color de las hojas
que al mirarlas han perdido su color,
que al guardarlas quedaron rotas sin olor.

Noviembre rojo
por su intensidad,
porque como la sangre
ha recorrido todo mi cuerpo
que me ha mostrado la muerte,
que me ha arrastrado a la vida,
esta vida ya no mía, sino tuya.

Un coche, un ruido, fuego;
un despiste, un giro, agua;
un examen, un olor, era gas;
una crisis, pensamientos, adiós.

Alejandro Llano: “El franquismo fue una especie de gran paréntesis”

El profesor de Metafísica de la Universidad de Navarra presenta sus memorias en el edificio de Ciencias Sociales

“No se trata de un libro teórico, en el que se da una exposición de ciertas tesis, un aparato conceptual, sino que se trata de un libro escrito al hilo de la vida”, así presentó Alejandro Llano, profesor de la Universidad de Navarra, sus memorias Olor a yerba seca en el edificio de Ciencia Sociales. Un repaso a la historia de su vida muy unida a la historia de España, como el franquismo: “Empecé a notar algo raro, por ejemplo que la gente le llamaba a los tiempos antes de la guerra, tiempos normales. Se consideraba que todo aquello, el franquismo, era una especie de gran paréntesis. Lo cual en cierta manera es así, como se ha comprobado después”.

En una vuelta a Asturias recordó los veranos juveniles en los que su padre llevaba a los nueve hermanos a la cosecha del heno, lo que motivó el título del libro. “Allí empezó todo, en la Ribadesella de los años 50”, precisó. La presentación del libro tuvo un aire familiar y ameno, y estuvo marcada por el humor. En la universidad empezó su pasión por la política, que nunca ha abandonado. Fue un reivindicativo y un revolucionario: “Nosotros nos dimos cuenta de que Franco se iba a morir, era una verdad discutida pero evidente, aunque los del Régimen lo negaban. Creíamos que después de Franco vendría otra cosa y que esa cosa serían las izquierdas como ha sucedido. La gente nos decía que estábamos muy influenciados por la revolución estudiantil, pero sigo pensando lo mismo y teniendo la misma respuesta, o sea, ninguna”.

Después de ser desheredado por su padre por estudiar Filosofía y Letras tuvo que hacer toda la carrera trabajando, más o menos honestamente. Reveló que el trabajo más inmoral que hizo fue escribir, eso sí, sin firmar, en el periódico falangista ¡Arriba!, en el que descubrió el lema “los 25 años de paz” que luego fue explotado por las autoridades franquistas, de lo que no se siente nada orgulloso. Además explicó qué entendía por socialdemócrata, como se define a sí mismo, y confesó como el presidente del Gobierno también se basó en su libro Humanismo civil: “Zapatero en la primera conferencia que dio como jefe de la oposición en el club siglo XXI, habló de la ciudadanía con base en mi libro”.

Preguntas de dudosa respuesta

Hoy en día se habla mucho de crisis, pero la mayor crisis que tenemos es del pensamiento. Una pequeña crisis, que no es mía y que me afecta. Podría decir que el problema reside sólo en la crisis de pensamiento de la sociedad, pero no me quedaría tranquila. No sólo se reduce a eso, no es un problema extrínseco. El problema lo hemos creado los mismo filósofos al habernos olvidado del mundo. Y aunque sólo tengamos parte de culpa, tenemos gran parte de responsabilidad.

Una pregunta me viene una y otra vez, y aunque con todas las respuestas estoy de acuerdo ninguna me convence. ¿Qué es la filosofía? Es hacer buenas preguntas, es dar respuesta a las nuevas preguntas que surgen del mundo, es hacer pensar para que otros puedan responder... es más que nada una actitud, una manera de enfrentarse a los problemas concretos y a la vida en general... es en último término amor incondicional a la sabiduría. Es cada una de esas cosas, y todo a la vez, y al mismo tiempo algo más que se me escapa.

¿Qué tenemos que hacer con la filosofía en el siglo XXI? ¿Cómo hacerla llegar al mundo? Preguntas que quizá tardemos toda la vida en intentar responder.


Crisis en el día mundial de la Filosofía

En este día promulgado por la ONU tengo que confesar que estoy sufriendo una profunda crisis de identidad filosófica. En Filosofía joven, grupo de Facebook que coordinamos algunos filósofos, nos preguntamos esta semana sobre uno de los temas más discutidos hoy en día: los límites de la ciencia, e incluso muchas veces se plantea si sigue habiendo un límite. Parece que sólo es cuestión de tiempo que la ciencia consiga dar una explicación definitiva a las grandes preguntas de la humanidad como aquellas clásicas ¿Quiénes somos? ¿De dónde venimos? ¿A dónde vamos?

O las modernas de la existencia del alma, del más allá, de Dios, los sentimientos humanos, la inclinación a amar, a rezar, etc. A pesar de que nos resulta una visión reduccionista parece que cada vez más entendemos todo lo que hacemos como una danza de moléculas o un vaivén de neuronas. Por eso nos preguntábamos esta semana, ¿qué tiene que decir la filosofía a la ciencia?, ¿puede aportar algo al discurso científico o por el contrario es éste quien está robando todos los argumentos a la filosofía?, ¿cabe una filosofía científica? O ¿es precisamente el sueño científico quien ha arruinado la filosofía?

Sobre estas preguntas di algunas respuestas en el post anterior, sin embargo ahora se nos plantea otra: ¿Qué tiene qué decir hoy la filosofía al mundo? ¿Puede aportarle algo? La filosofía no se puede reducir a dar pautas morales a los científicos sino que le corresponde mucho más, ¿el qué? Lejos de dar alguna respuesta optimista sólo hay silencio, una pequeña tentación de escepticismo. La verdad, me cuesta mucho aceptar que la filosofía, el saber de los saberes, se encuentra sin contenido... pero al mismo tiempo pienso que su objeto es, sin lugar a duda, la realidad. Aunque tampoco sé si lo creo porque mi amor por la filosofía no me deja ser objetiva.

¿Puede que hoy en día la filosofía sea una, no simple, reflexión sobre otros saberes especializados? En ese caso temo que la filosofía se convierta en un manuales metodológicos que indiquen con una superioridad, que no sé si todavía conserva, lo que deben hacer.

¿Qué podemos esperar de la filosofía?
¿Qué espera la Humanidad?
¿Qué esperas tú?

Todo se vuelve literatura

Estoy harta de escuchar hablar de la filosofía como un saber menos rico o menos preciso que la ciencia. Estoy harta de que después de una cara de sorpresa al decir que estudio filosofía tenga que aguantar la pregunta: pero, en realidad, “¿eso para qué sirve?” Estoy harta de tener que explicar que no sólo lo que se ve es verdadero y que hay otro tipo de argumento válido que no es el empíricamente contrastable. Los mismos filósofos nos dejamos engañar por el monstruo científico y ya sólo aceptamos las evidencias. Fueron los mismos filósofos los que quisieron hacer de la filosofía una ciencia, sin embargo estoy de acuerdo con Wittgenstein cuando afirma que “los filósofos han tenido ante sus ojos constantemente el método de la ciencia, y han sido tentados irremisiblemente a plantearse cuestiones y a responderlas como lo hace la ciencia. Esta tendencia es la fuente real de la metafísica y lleva al filósofo a una completa oscuridad”.[1]

Los filósofos del Círculo de Viena se engañaron. Se dejaron llevar por los resultados de la ciencia y se olvidaron que lo que se espera de la filosofía no es eso. Desde Descartes se nos presenta la propuesta de una ciencia útil para la vida que nos convierte en dueños de la naturaleza. A partir de entonces se hizo imposible englobar las Letras y las Ciencias en el mismo concepto de cultura. Desde ese momento hay dos culturas, no sólo dos maneras de entender el mundo, sino dos mundos emanados de dos tipos de investigación, dos intelectos antagonistas que hablan lenguas diferentes. Ya afirmó Percy Snow en 1959, en una conferencia en Cambridge, “que la vida intelectual de la sociedad occidental tiende cada vez más a escindirse en dos grupos distintos (...). En un polo tenemos a los intelectuales literarios que empezaron a calificarse un buen día, en secreto, de “intelectuales” sin más, como si fueran los únicos que tienen derecho a este derecho, a esta apelación. En el otro, los científicos, entre los que los físicos son los más representativos. Entre ambos, un abismo de mutua incomprensión”
[2].

Será a partir de entonces cuando el mundo empiece a embelesarse con el sueño de la ciencia: dominar el mundo para convertir al hombre en un dominador. Ya no interesa tanto entender el mundo como dominarlo. El libro de la naturaleza se cierra, deja de ser libro en el momento que ya no sirve para observar el esplendor divino. Se cierra la edad simbólica, que sólo continuará en la poesía, y se abre la edad operatoria. Con el avance de la ciencia, la naturaleza queda desencantada, de modo que queda sujeta a la experimentación e instrumentalización.
La revolución galileana hace que se convierta en imprescindible el dato: lo real y verdadero ya no se revelan, se demuestran. De Descartes hemos recibido que la seguridad en esta vida no puede proceder más que del método, y del método mismo, la ideas absolutamente claras y distintas, compuestas con orden y medida. Se acaba el sueño de la unidad de los saberes renacentista y surge el divorcio entre la ciencia y la filosofía.


Con el avance de la ciencia todo lo demás “se vuelve literatura”, como dice Finkielkraut[3]. El divorcio entre el dato y lo verdadero es mortal para la filosofía. Subsiste, permanece, se desarrolla hasta nuestros días, pero pierde todo su prestigio. Ya no es el saber por excelencia, si los argumentos no son empíricamente demostrables quedan arrinconados en el ámbito de la opinión. ¿Dos culturas? En todo caso, desde que reina el método sobre el saber, y lo real se identifica con lo calculable, es lícito, y hasta natural, emplear la palabra “poesía” en el sentido de inepcia, de elucubración, de especulación o simplemente de algo absurdo. Sigue vigente la sensación que describe Brian Magee en el texto, de que los filósofos occidentales son más bien charlatanes con los que no merece la pena relacionarse.[4]

Decidimos soñar con la ciencia porque creímos que nos haríamos dueños del mundo, y así ha sido, pero ahora la ciencia se ha hecho dueña del saber. La tendencia a pensar que todo lo podrá explicar el método científico, es cada vez mayor para los científicos, pero sobre todo para los cientificistas, para quienes todo lo inexplicable es cuestión de tiempo. Sin embargo, olvidan que el ámbito por excelencia de las cuestiones es la filosofía.

Parece como si la filosofía, desanimada por no poder haber logrado estar entre las ciencias, vuelva cabizbaja al mundo humanístico que anteriormente repudió. Hay que volver a otorgarle su posición más alta entre los más altos saberes, y eso nos corresponde a nosotros. ¿Por qué no ser simplemente 'filósofos' sin adjetivo alguno? La filosofía será lo que hagamos los filósofos de ella, pero nunca lo que la ciencia quiera. Por el momento, haciendo eco a la conocida frase de Gilson, cabe decir con Putnam que la filosofía acaba enterrando siempre a sus sepultureros.
[5]

[1] J. Nubiola, Neopositivismo y filosofía analítica: balance de un siglo.
[2] A. FinKielkraut, Nosotros, los modernos, Encuentro, Madrid, 2006, p.115
[3] A. FinKielkraut, Nosotros, los modernos, Encuentro, Madrid, 2006, p.106
[4] J. Nubiola, Neopositivismo y filosofía analítica: balance de un siglo.
[5] J. Nubiola, Neopositivismo y filosofía analítica: balance de un siglo.

Nada se ha perdido

Hay que estar preparado para todo porque nunca sabes cuando te va a tocar. No importa el lugar ni la hora. Es la sensación de pérdida del dominio de tu vida. Ya nada está en tus manos. ¿Qué hacía pensar que fueran a colocar este día una bomba y no cualquier otro?

No me inmuté apenas con el estallido. Estaba en el estudio del Colegio Mayor con los tapones cuando noté que todo retumbaba. Llovía, como es habitual, así que me limité a pensar que habría sido un trueno. En ningún momento se me ocurrió imaginar lo que pocos segundo después me afirmarían: “Han puesto una bomba en el Central”. ¿Una bomba? ¿Ahora? ¿Por qué?

Con gran estupefacción salí a la entrada donde vi la columna de humo negro que se levantaba por encima del edificio. En un alarde de egoísmo o supervivencia, no lo sé, lo primero que pensé es “tú te tenías que estar allí (porque tenía clase aunque me había quedado estudiando para el examen de esa tarde que no llegamos a hacer), pero tranquila, estás a salvo”. Con mi vida asegurada empezaron a sobrevenirme todas las personas que sí estaban en el Central: amigos, compañeros, conocidos, profesores... uno a uno se me aparecían en avalancha, en una avalancha que no podía controlar y que me hacía sentir impotente.


La radio ya comenzaba a dar las primeras noticias, a frases entrecortadas contaba lo que estaba viendo ante mis ojos y no podía comprender. Subí corriendo las escaleras para coger el teléfono móvil y empezar a llamar. Saltaron las primeras lágrimas. Marqué primero el número de mi padre pero ya era tarde, la línea estaba congestionada según me indicaba la pantalla. Sólo podía recibir mensajes de llamadas perdidas. Saben que estoy viva aunque no puedan escuchar mi voz.

Las sirenas de policías y ambulancias rasgan el silencio de las lágrimas. Llegan las primeras personas del Central, asustadas pero sanas y salvas al fin de al cabo. Nadie parece estar grave, pero ¿dónde están? Falta tanta gente, y el teléfono sin poder llamar. Todavía no nos atrevemos a movernos de la puerta. Llueve y hace frío, comenzamos a rezar. Para cuando decidimos acercarnos está toda la zona acordonada. Caras de piedra que preguntan por qué ahora, por qué aquí. Empiezan a ampliar el cordón policial, tenemos que desalojar esa zona, irnos más atrás y decidimos volver al Colegio.

Entre todas las llamadas que se reciben en portería en esa mañana hay una con la que no se sabe que hacer. Llaman de telemadrid y precisan hablar con alguien que les informe qué está ocurriendo. Me enchufan el teléfono en la oreja y doy por supuesto que yo hablaré con ellos.
- ¿Nos dices tu nombre y apellidos? Ehhmm, prefiero no hacerlo, la verdad.
- ¿Su nombre de pila? Raquel
- ¿Trabajas en la Universidad? Soy alumna de la Facultad de Filosofía y Letras.
- En un momento te volvemos a llamar y pasas en directo, ¿de acuerdo Raquel?

Se corta la llamada antes de poder responder, ¿cómo habrán conseguido el teléfono?, que gran idea se me ocurre pensar. Pasan un par de minutos y vuelven a llamar, me pasan a la cabina interior, comienza a temblarme la voz. Están en anuncios pero me indican que en breves instantes oiré la música de cabecera del programa y entraré en directo. Son dos los que hacen el programa, yo nunca lo he visto pero empiezo a imaginar como será el plató, como le pasan mis datos y piensan qué me pueden preguntar. Dan una pequeña información sobre lo ocurrido y me pregunta cómo lo estamos viviendo.

- ¿Qué si hay heridos? Ninguno grave, informo, esperando que sea cierto.
- ¿Crees que ha ocurrido por la detención ayer del comando? Son terroristas, sinceramente no creo que necesiten motivos. Parecen asentir a mi respuesta y siguen preguntando.
- ¿Han acordonado la zona? ¿podéis moveros? En un radio de cincuenta metros, aunque la realidad será menor.
- ¿Vivís con inseguridad? Nunca podía haber imaginado esto, aunque como me indican es el sexto atentado. Hay mucha seguridad por todo el Campus y para entrar en cualquier Facultad debes llevar un carné de identificación, ¿cómo controlar una cosa así?

Me dan las gracias por la intervención, parece que les ha salvado en programa. Podía haber seguido hablando pero creo que ya no tenía nada más que contar.

Decidimos subir a la zona de la Clínica para encontrarnos con la gente. Abrazos y sonrisas, nunca me he alegrado tanto de verles. ¿Dónde está el resto? Había facultades que no dejaban salir, ¿otro aviso de bomba? No es posible, aunque ahora todo coche es sospechoso. Ya sabemos que estamos todas bien, repartidas por todo Pamplona, bajemos al Colegio a ver a quien encontramos. Está puesta la televisión, buscamos más noticias. Las declaraciones hablan sobre todo de perdón, nadie recriminada nada, no cabe el odio ni tampoco la resignación. Es sorprendente ver como la gente se busca, sólo nos alegramos de que todos estamos bien, no hay sensación de haber perdido. La Virgen nos ha protegido. Sólo cabe dar gracias.

Octubre amarillo


Si septiembre fue gris
octubre no ha amainado.

Vuelve el cielo a saber a lluvía,
A desteñirse el verde en cada hoja que cae,
Para convertirse en alfombra a cada paso que doy.

Colores que marcan el camino,
Colores de las hojas que han caído,
Colores amarillos ,
Que la locura nos ha traído.

Somos digitales


Somos digitales. Los jóvenes no podemos acertar a imaginar qué hacían antes de que existiera Internet, aunque su nacimiento no doble nuestra edad. Ser digitales significa haber crecido con una relación de estrecha familiaridad con las tecnologías. Eso es bueno porque hemos ido aprendiendo de una manera natural su uso, pero al mismo tiempo dificulta tener en cuenta la relevancia de darle un uso adecuado y sacarle el máximo partido.

Somos digitales: nuestros recuerdos son fotos en el ordenador, sms en el móvil, conversaciones en el chat... toda nuestra vida cabe en un pen. Sin duda sería una ingenuidad pensar que podemos prescindir de la tecnología para comunicarnos, pero hemos de tratarla sólo como instrumentos, medios y nunca fines. La paradoja de la tecnología es que se presenta como una ampliación de la libertad: llamadas sin cables, cartas sin sellos… pero que termina atando: no podemos dejar de coger esa llamada, mirar el mail o entrar en facebook a diario. La dependencia a la tecnología termina organizando nuestra agenda, rigiendo nuestra vida.

Tenemos que conocer bien la tecnología para que esto no suceda. Estar al día de los últimos avances que mejoran nuestra vida. Conocerlos es manejarlos con mayor rapidez, es saber cuánto nos atrapan. Cuánto tiempo le habrá llevado a Mark Zuckerberg, fundador y presidente de facebook, hacer una red de más de ciento diez millones de personas (aunque se espera que después de esta gira de promoción alcance a ciento quince millones).

Aprovechando la visita de ayer a la Universidad de Navarra de Zuckerberg me gustaría comunicaros que los alumnos de Filosofía de la Universidad hemos creado un grupo en facebook: Filosofía joven. Un medio de comunicación a los que les guste la filosofía de dentro y fuera de la Universidad. Sólo queda esperar que se pueda hacer filosofía en facebook.

Vivir deprisa, leer despacio

Tenía una cita y llegaba tarde, para variar. Envié un mensaje para avisar que me retrasaría, ya que mi materia no me dejaba estar en dos sitios a la vez ese día. Corrí todo lo que los malditos tacones me dejaron y como ocurre siempre que se acelera demasiado, no había nadie. Llamé para que vinieran a recogerme. Tuve la gran suerte de tener un sitio cerca donde esperar. Un banco de madera situado en el borde izquierdo de una gran plaza en la que no se distinguía el color del suelo y el de los edificios que la rodeaban, tenían el mismo color.

Me senté y, por un momento, sentí que no tenía nada que hacer, era un tiempo dedicado a esperar y a observar. Aproveché para fijarme en el resto de personas de la plaza. Nadie más estaba sentado, todos eran engullidos por las puertas de un supermercado que se encontraba cerca. Todos corrían, incluso sin motivo. Una anciana corría detrás del bastón que hacía avanzar rápidamente con la mano, las palomas recogían sin descanso las colillas caídas y las nubes avanzaban cada vez más oscuras.

Uno de los mitos más dañinos para la juventud es el de "vivir intensamente". ¿Vivir deprisa es sinónimo de vivir intensamente? La noción romántica de "vivir deprisa y morir joven" se ha sustituido por el "vive deprisa y no morirás nunca". Por un lado, se confía tanto en que la ciencia nos salvará a todos de una muerte pronta y dolorosa que ni siquiera nos la planteamos. Por otro lado, la sociedad del consumo y la cultura de la imagen sólo presentan fugacidad que no puedes dejar de ver, que no puedes dejar de comprar. Para que hoy se entienda el tópico "carpe diem" hay que añadirle "now".

Tener la posibilidad de hacer más cosas en un número menor de tiempo es fantástico, pero muchas veces la instantaneidad desecha muchas oportunidades fantásticas porque requieren tiempo prolongado. Hay que aprender a conjugar la rapidez con la tranquilidad, a vivir deprisa y leer despacio.

Venta libre de gato por liebre


Todos hacemos filosofía todos los días. Esta es la idea principal de las clases de filosofía de este primera semana de semestre. ¿Esto quiere decir que todos somos filósofos? Bueno, eso sería como afirmar que todos somos cocineros por el hecho de comer todos los días. Todos podemos seguir unas recetas y llegar a realizar excelentes comidas, pero pocos son los que se atreven a combinar los diferentes ingredientes, añadir otras especies y volver a hacer una y otra vez hasta encontrar el punto de sal y hasta sorprender a los paladares más exquisitos. Como decía Wittgenstein "los aspectos de las cosas que nos son más importantes nos están ocultos por su simplicidad y familiaridad. (Uno es incapaz de advertir algo porque lo tiene siempre delante de sus ojos)." Como vimos en Filosofía del lenguaje, el lenguaje nos resulta tan connatural que cuando alguna de sus características llama nuestra atención todos nos consideramos un poco filósofos.


Lenguaje en Filosofía y también en Periodismo. La primera idea de las clases, que de la misma manera pasa desapercibida por su familiaridad, es la diferencia entre la historia, real o ficticia, y el relato, que es cómo se cuenta eso que ha ocurrido. La literatura es mundo muy vasto en el que florecen muchos tipos de relato. Por ello actualmente existe el peligro de que nos vendan "gato por liebre", de confundir retratos por realidades, es decir, relatos por historias. Me ha sorprendido mucho que un director de cine al presentar su nueva película afirmó que para el rodaje se basó "en lo que yo creo que esa persona sintió". En la modernidad, que todavía hoy no hemos superado, prima el subjetivismo y como consecuencia el sentimentalismo. Esto conduce irremediablemente a un relativismo en el que lo que importa son las sensaciones personales de cada individuo. ¿Con qué parámetro pueden ser juzgadas? No existe, todas las opiniones adquieren de inmediato un rango estándar inalterable. Y si finalmente lo importante es la opinión, la manera personal de hacer las cosas ¿qué importancia tiene la realidad? Se convierte en un simple lenguaje en el que no se puede discernir entre la historia y el relato.

Septiembre es gris


Días sin fecha, foto sin carnet,
letra sin canción, corazón sin amor,
nada he olvidado, nada de lo amado.

Melancolía es ver el cielo azul,
y no poder dejar de mirarlo,
es sentir que la luna te acompaña
y que nadie más lo hace,
es ver que el mundo para
sin poder parar jamás el tiempo.

Pena sin dolor, azúcar sin sabor,
tallo sin flor, así me siento yo.
Sin ti septiembre es gris,
la ausencia del color.

Israel hoy


¿A qué problemas se enfrenta Israel hoy? Quizá todo tenga su cóncavo y su convexo y otras voces afirmen que quien tienen los problemas no son los judíos si no los palestinos. Pero vamos a dejar claro que hablamos de Israel como territorio judío en el que viven tres comunidades religiosas y que está sometido a fuerte presión.


La falta de seguridad existencial es una de las características de la emigración. Los judíos no tienen como evidente que seguirán allí dentro de sesenta años, y teme un nuevo progrom. Para entender a Israel hay que entender sus temores, aunque sean estos los que les han impulsado a sus mayores logros. Cuando la pregunta existencial acompaña siempre es normal que las respuestas sean de mayor calidad. Es muy importante considerar que no son paranóicos sino que sus temores están fundamentados en la realidad, aumentado por la propaganda que quiere acabar con Israel, como afirmaba el embajador de Israel en España, D. Raphael Schutz, en su ponencia sobre las verdades incómodas del conflicto de Medio Oriente. No quisiera olvidarme de la ponencia del corresponsal internacional en Oriente Medio Daniel Blumenthal que nos dejó con las ganas de ir a cubrir noticias al extranjero y la de Samuel Hadas, ex-embajador de Israel en España y la Santa Sede que hizo importantes puntualizaciones sobre todo el curso y se quedó con las ganas de dar otra ponencia sobre las relaciones entre Israel y La Santa Sede. Ambos tres hablaron, para mi sorpresa, de la necesidad urgente de que se cree el Estado palestino. Digo para mi sorpresa porque pensaba que confrontaría mucha más, pero lo cierto es que como comentaron es la única manera de que los refugiados puedan ampararse en un Estado y empiecen a tratarse acuerdos de manera seria y política.


¿De qué conflicto estamos hablando? Considero que una de las cosas que más se recalcó durante el curso fue que el coflicto no era judeo-cristiano-musulmán sino de organización política aunque inevitablemente se una. Es cierto que por ejemplo Jerusalem es la ciudad más santa para las tres religiones monoteístas como apuntó Christy Bandak que hizo un estupendo análisis de lo que significaba la santidad para ambas y los lugares que consideraban santos. Y con esto intentó señalar nos une más de lo que nos separa, que la religiosidad puede ser un punto común de diálogo y que para el proceso de paz era necesario un cambio mental. Es tarea de todos construir la visión de que el futuro es más importante que el pasado y que los vivos son más importantes que los muertos. Sólo una ética del perdón puede llevar a una política del perdón. No hay paz sin justicia ni justicia sin perdón.

Ciertamente, un esperanzador proceso de paz se desarrolló durante la década de los años noventa del siglo XX, pero parece haberse paralizado en los últimos años. Las opuestas reclamaciones de dominio territorial que han venido manteniendo ambos pueblos sobre el territorio condujeron a cinco guerras abiertas y un constante cloma de enfrentamiento latente. En todo caso, el profesor de Derecho Internacional de la Universidad Autónoma de Madrid, D. Alfonso Iglesias, recordó que en demasiadas ocasiones el conflicto árave-israelí ha sido utilizado para esconder otros problemas que afectan al Cercano Oriente tales como controversias fronterizas, flagrantes desigualdades socioeconómicas, movimientos migratorios incontrolados, supresión de los derechos humanos más fundamentales, etc.

Por tanto, podíamos preguntarnos porqué fallan las negociaciones. El testimonio palestino de Munter S. Dajani nos dio la clave y nos cautivó a todos: las negociaciones fallan porque cada uno escucha lo que piensa y no lo que se dice, y no consiguen cerder a las ideas preconcebidas. Desde Oslo hasta nuestros días ambas partes siempre piensan en lo que va a ganar cada uno en las negociaciones y no en un punto común positivo. Se trata de entender el problema como un juego de suma cero: "si estoy ganando, el otro debe perder". ¿Cómo se puede mejorar? Dajani ofrece una alternativa moderada, religiosa sin fanatismo. Ambas partes deben estar de acuerdo en pagar un precio por la paz. Los palestinos deben aceptar las fronteras del 1967 (Guerra de los Seis días) y rechazar volver mientras que los isrelíes tienen que rechazar la idea del gran Israel y devolver sus terrirorios. Para ello se necesita un tercero (EE.UU. o U.E) que haga de interlocutor pero que no intervenga en absoluto en los problemas internos de cada país.

No es un tema fácil, no es posible abordarlo en tres post ni en tres días de congreso, ni quizá en tres años de carrera. Lo que sí es cierto es que el conflicto nos incumbe porque la paz debe ser un compromiso de todos.


Fuga de la muerte

El poema de Paul Celan es el más conocido sobre el Holocausto. Cuenta como obligaban a los presos a cantar mientras que otros presos cavaban sus tumbas:

Leche negra del alba la bebemos al atardecer
la bebemos al mediodía y a la mañana la bebemos de noche
bebemos y bebemos
cavamos una fosa en los aires allí no hay estrechez
En la casa vive un hombre que juega con las serpientes que escribe
que escribe al oscurecer a Alemania tu cabello de oro Margarete
lo escribe y sale a la puerta de casa y brillan las estrellas silballamando a sus perros
silba y salen sus judíos manda cavar una fosa en la tierra
nos ordena toquen ahora música de baile

Leche negra del alba te bebemos de noche
te bebemos de mañana y al mediodía te bebemos al atardecer
bebemos y bebemos
En la casa vive un hombre que juega con las serpientes que escribe
que escribe al oscurecer a Alemania tu cabello de oro Margarete.
Tu cabello de ceniza Sulamita cavamos una fosa en los aires allí
no hay estrechez

Grita caven más hondo en el reino de la tierra los unos y los otros canten y toquen
echa mano al hierro en el cinto lo blande tiene ojos azules
hinquen más hondo las palas los unos y los otros vuelvan a tocar
música de baile

Leche negra del alba que bebemos de noche
te bebemos al mediodía y a la mañana te bebemos al atardecer
bebemos y bebemos
un hombre vive en la casa tu cabello de oro Margarete tu cabello
de ceniza Sulamita él juega con serpientes

Grita toquen más dulcemente a la muerte la muerte es un amo de Alemania
grita toquen más sombríamente los violines luego subirán como humo en el aire
luego tendrán una fosa en las nubes allí no hay estrechez

Leche negra del alba te bebemos de noche
te bebemos al mediodía la muerte es un amo de Alemania
te bebemos al atardecer y a la mañana bebemos
y bebemos la muerte es un amo de Alemania su ojo es azul
te alcanza con bala de plomo te alcanza certero
un hombre vive en la casa tu cabello de oro Margarete
azuza sus perros contra nosotros nos regala una fosa en el airea
cosa con las serpientes y sueña la muerte es un amo de Alemania

tu cabello de oro Margarete
tu cabello de ceniza Sulamita.

Paul Celan

La memoria de la Shoah


Como dije en el anterior post hasta el s.XVIII los judíos tuvieron una vivencia periférica, pero con el fin del feudalismo y el auge del liberalismo comenzaba a aparecer una nueva sociedad cohesionada y secularizada. La eliminación de las barreras y la unificación cultural que impulsó la modernidad hizo pensar que los judíos podían formar parte de la Nación.

Fue un desafío integrador como lo denominó en esta ponencia el profesor
D. José Ramón Ayaso, de la Universidad de Granada, que hacia renunciar a sus particularidades en pos de la asimilación integradora. Aunque siempre cupo la duda de que fueran nacionalmente asimilables. A su vez dentro del judaísmo hubo varias reacciones: por un lado la ortodoxa que respondió con un completo rechazo a la modernidad y miraba con indiferencia y hostilidad contra la nueva política. Por otro lado la reacción positiva condujo a una reconciliación con la modernidad pero sin llegar a una asimilación. La Ilustración judía de los años 70 rompe cultural y religiosamente con lo anterior, con el fin de integrar a los judíos fortaleciendo su identidad.

Pero fue entonces cuando irrumpieron las posiciones antisemitas, la divulgación de políticas etnológicas y racistas, además del falsario complot judío, hicieron caer las ilusiones de integración elevando los sentimientos nacionalistas y la radicalización de los ortodoxos. El antisemitismo fue la base de la política europea. Cuatro respuestas se dieron dentro del judaísmo: la primera fue redoblar los esfuerzos de integración secularizándolo, la segunda una unión neortodoxa que afirmaba la Torah como entidad judía, el tercero fue la rama sionista que reclamaba un territorio para la nación, y cuarto la respuesta nacionalista-folkista que quería despertar la conciencia colectiva de lo étnico y cultura sin rasgos religiosos.

Pero no puedo dejar de mencionar el monográfico “Miradas sobre el Holocausto”. En él D. Ignacio Mata, subdirector de Comunicación de Antena 3, expuso el testimonio de su tío abuelo que sobrevivió al campo de exterminio en Mauthausen. Pero fue Dña.
Sultana Wahnón, catedrática de Teoría de la Literatura y Literatura Comparada, quien nos ofreció una visión más próxima a lo que supuso el Holocausto. Lo que más me gustó fue la constante referencia a autores literarios con el fin de diferenciar entre el testimonio y la narración, y su gran hincapié en que el Holocausto era unicum pero eso no significaba que se pudiera repetir y lo que le hace unicum son los campos de producción de muerte que no se dan en ningún otro exterminio. Hoy en día se habla mucho de la necesidad de la memoria, suele decirse que recordar es imprescindible para evitar las repeticiones de la historia. Por otro lado, en las dos últimas décadas no ha escaseado el recuerdo de Auschwitz en el cine, en la televisión y en la literatura.

Sin embargo, todo este despliegue de representaciones del Holocausto no habría tenido solo efectos positivos. También ha generado lo que se conoce como “banalización del Holocausto”, es decir, la tendencia a convertir el Holocausto en metáfora del mal, equiparando cualquier tipo de violencia a la sufrida por los judíos en los campos
nazis. Por lo mismo, parece obvio que en relación con la Shoah, no sería suficiente con recordar y representar lo ocurrido, sino que haría falta también entender por qué ocurrió. Junto a la memoria hay que reivindica la reflexión filosófica, histórica, etc. sobre el Holocausto. La investigación muchas veces no pretende entender sino decir siempre algo nuevo, o aplicar lo ocurrido con la situación actual.

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Todo esto desemboca en “los abusos de la memoria”, como lo denomina Todorov, y obliga a ser muy selectivos en lo que respecta a la actual producción bibliográfica. No todo lo que se publica contribuye a arrojar luz sobre el porqué de la tragedia judía, ni por consiguiente, tampoco a evitar su repetición.

Historia de Israel y pueblo judío

Septiembre siempre es un mes difícil, de encuentros y despedidas, de estudio, alegría y decepción. Es un mes de segundas oportunidades y de ponerse en primera fila. Para que mentir, es un mes terrorífico cargado cada vez más de síndromes post-vacacionales, pero que se pueden mitigar si se plantea de una manera amena, divertida e intelectual. Estos últimos días he estado en Pamplona realizando el curso de verano: Historia de Israel y pueblo judío: guerra y paz en la Tierra Prometida, organizado por el departamento de Historia. Es un tema controvertido, polémico y actual que me interesaba por haberlo abordado en diversos trabajos y que me apetecía profundizar. He tenido la oportunidad de escuchar a grandes historiadores, profesionales del mundo de la comunicación o de la diplomacia que me han llenado de esperanza e ilusión por lo que no podía dejar de transmitirlo. Se han tratado muy diversos temas que voy a resumir en tres post: el primero desde el nacimiento del pueblo judío hasta la Edad Media, el segundo el Holocausto y sus consecuencias, y el tercero la situación de Israel hoy.


Los profesores Francisco Varo y Juan A. Fernandez Tresguerres nos hablaron en sus respectivas ponencia del comienzo de pueblo judío en la Biblia. Parece ser que en los estudios contemporáneos se ha producido un cambio de paradigma: los relatos bíblicos, los cuales son de redacción más tardía que los hechos narrados, por lo que muchas veces no coincide, no se toman en consideración para la interpretación de los hallazgos arqueológicos, para no incurrir en proyecciones anacrónica. Pero esto dificulta la interpretación de si los hallazgos en esas zonas son israelitas o palestinos. Por otro lado cada vez convence más que el asentamiento israelí fue paulatino (unos doscientos años) mediante pequeñas tribus nómadas que se cohesionaron con la civilización cananea.

Esta cohesión les llevó dos veces a tener el poder por un máximo de setenta y cinco años después de los cuales fueron expulsados de su territorio y comienza el período denominado como la diáspora. España fue uno de los territorios mayormente elegidos para su vivencia durante siglos. Danielle Rozenberg, responsable de Investigación CNRS, expuso que supuso la presencia judía en España durante la Edad Media y cuánto más su expulsión.


El 1 de marzo de 1492, el decreto de expulsión de los judíos marca el fin del judaísmo español. Los judíos que no se convierten toman el camino del exilio. Desde entonces y durante varios siglos, españoles y judíos van a vivir en universos separados, cada población elaborando sus representaciones del otro, de la convivencia medieval pero también del rechazo y de las persecuciones. En la memoria judía quedará como un gran trauma el recuerdo de la tragedia española. Los exiliados de Sefarad han llevado consigo su lengua, sus costumbres, un legado que los españoles vuelven a descubrir a media del siglo XIX. Con el comienzo del Holocausto se promulgó un decreto por el cual se le otorgaba la nacionalidad española a todo el que tuviera un pasado sefardí, de este modo 200.000 de judíos fueron salvados. España los protegió al mismo tiempo que buscaba asentarse en Europa. La protección franquista estuvo muy lejos del mito de la salvación en nombre de un pasado hispano.

El “reencuentro” con los descendientes de los exiliados y el retorno de los judíos en España han conducido a un replanteamiento de la relación de los españoles a su pasado plural y al mundo judío. Hoy en día existen varias fundaciones que buscan el entendimiento y la unión entre ambos países como la Fundación Jerusalem y Toledo, o la Casa Sefarad.

Pensar con el cine



Hay muchas películas de superhéroes y de simples héroes, a pesar de que no soy una gran aficionada a este género algunos amigos me han dado a conocer este mundo fantástico entre realidad y ficción, me han hecho valorar el gran esfuerzo de la elaboración de un cómic e incluso me han hecho maravillarme con este arte.


Por recomendación de uno de ellos vi hace unos días: Batman, el caballero oscuro. No diré que no estaba llena de prejuicios al comenzar la película, de la misma manera que no puedo decir que no me encantó. Como toda buena película de superhéroes no faltaron los valores como la justicia, la amistad, la lucha del bien contra el mal. Pero lo que le diferencia de las demás es que Batman no tiene los superpoderes del resto, cierto que tiene una fortuna que nunca tendremos, sino que se sirve del mundo para su lucha. Otra cosa en la que se distingue es que no te da respuestas sino que te plantea a través del héroe muchas preguntas, dudas ética y morales no fáciles de resolver.

Además hay dos cosas que me gustaría remarcar. La primera es como saben tratar los norteamericanos el terrorismo: la figura del Jocker representa a la perfección la sinrazón, no se mueve por nada que puedas preveer sino por el mero hecho de divertirse, de romper la baraja y sembrar el caos, porque sólo en el caos puede reinar, y frente a eso no cabe ningún tipo de negociación sólo la destrucción.

La segunda escena que me impresionó fue la que representa el dilema del prisionero, para entender este dilema hay que imaginar a dos prisioneros en diferentes habitaciones, a ambos le proponen lo mismo: si declaras culpable a tu compañero quedarás libre, pero si él lo hace primero tú quedarás en la carcel, sin embargo si ninguno culpa al otro los dos quedaréis libres. Esto que puede parecer demasiado simple, está siendo objeto de profundos estudios filosóficos y sociológicos hasta tal punto de protagonizar una de las mejores escenas de la película.


En ésta se muestra como los ciudadanos huyen dos en ferris. En uno viajan todos los prisioneros que son trasladados de cárcel y en el otro personas inocentes. Pero el Jocker saca un as: cada barco tiene el dispositivo para activar una bomba en el barco contrario, pero en este caso si ninguno de los dos ha acabado con el otro, el Jocker destruirá los dos ferris. No voy a contar qué sucede después porque me parece la clave de la película. Dejo una intriga abierta y una fuerte recomendación.

La llama encendida en el recuerdo


Se acaban los juegos con una clausura que sobrepasa todo lo que podríamos haber soñado: hombres volantes, bandas de luz, torre del recuerdo y canciones que proclaman la llama del amor y la superación del hombre.
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Realmente han sido unos juegos sorprendetes, sobre todo por lo que ha afirmado el presidente del COI Jacques :“El mundo ha conocido sobre China, y China ha conocido sobre el mundo, y yo creo que esto es algo que tendrá efectos positivos a largo plazo”, y además añadió que “el COI y los Juegos Olímpicos no pueden forzar cambios en naciones soberanas o resolver todos los males del mundo. Pero podemos, y es lo que hacemos, contribuir en un cambio positivo por medio del deporte”.

Estos cambios y efectos que señala se refieren claramente a la apertura del pueblo Chino al mundo, es decir, el fin del comunismo y la entrada de libertad como ha remarcado el presidente
George Bush. Y para demostrar que no es una simple quimera el presidente Chino declaró que "el mundo tiene hoy la necesidad de entendimiento mutuo, cooperación y desarrollo armónico. El mundo ha confiado en China y China ha devuelto esa confianza. La llama se extingue pero el entusiasmo del pueblo chino permanecerá (...) China ha sabido unirse a pesar de diferencias étnicas, de razas, de países y culturales".

Esperemos que esto sea el principio del fin y para los próximos juegos olímpicos podamos hablar de sueños hechos realidad. Xie-Xie Beijing y Welcome London!

"Citius, altius, fortius"



"Lo más importante de los Juegos Olímpicos no es ganar sino competir, así como lo más importante en la vida no es el triunfo sino la lucha. Lo esencial no es haber vencido sino haber luchado bien" Credo Olímpico.


Los Juegos Olímpicos comenzaron en la ciudad de Olimpia en el 776 a. C. y duraron hasta el 393 d. C. cuando se suspendieron. En el siglo XIX, surgió la idea de realizar unos eventos similares a cargo del Barón de Coubertin para volver a retomar la unidad entre todos los pueblos. La primera edición de los llamados Juegos Olímpicos de la Era Moderna se realizó en Atenas en 1896. Desde aquella oportunidad, los Juegos Olímpicos de Verano han sido realizados cada cuatro años en diversas partes del planeta, siendo las únicas excepciones las ediciones de 1940 y 1944, debido al estallido de la Segunda Guerra Mundial.


En la Antigüedad los Juegos Olímpicos estaban por encima de las rivalidades y cuando se celebraban se producía la llamada tregua santa que paralizaba todas las guerras que se estuvieran realizando para disfrutar del deporte. En la Modernidad no son las guerras las que se paran, porque parece que nada esté por encima de ellas. Pero estas guerras no quedan tan lejanas, actualmente Rusia oprime brutalmente al país de Georgia. Hace dos semanas que comenzó este asedio pero los Juegos Olímpicos han eclipsado tanto los medios de comunicación que apenas parece que suceda algo realmente trágico. También parece que las tropas del Kremlin replegan sus tropas pero de una manera bastante peculiar. Quizás el problema es que se encuentran demasiado lejos, demasiado bajo y sus gritos no son lo suficiente fuertes.


Más de un siglo, dos guerras mundiales, estados que nacen y desaparecen, regímenes que caen, razas encontradas y crisis económicas. Los Juegos Olímpicos no se han detenido ante las barreras que le ha puesto la Historia, pero tampoco ha conseguido detener las guerras. ¿El deporte ha llegado más lejos, ha volado más alto y ha sido más fuerte que todo eso?



Un mundo, ¿un sueño?


El mundo empieza a soñar con ser mejor. Quiere ser mejor, pero ¿será sólo un sueño?



La gala de inauguración de los Juegos Olímpicos bien se merecería la medalla de oro. Pero qué hay detrás de todas las luces, cámaras y acción, de la cantidad de efectos especiales, válidos para las próximas quince temporadas de los Oscars, y de los fuegos artificiales multiplicados por ordenador. Jacques Rogge, presidente del Comité Olímpico Internacional calificó en su discurso los juegos como una "puerta abierta al futuro" y además añadió: "Eligieron el lema de 'Un mundo, un sueño', y eso es lo que somos hoy (...) Compitan bajo los valores olímpicos de valor, amistad y respeto, son el ejemplo a seguir de la juventud del mundo". Bien, esto es la realidad hecha sueño, pero no el sueño hecho realidad.

Por su parte, Hu Jintao, presidente de China llamó a los Juegos Olímpicos "el mayor evento deportivo y cultural internacional para la humanidad", y "una gran celebración de amistad y paz para la humanidad". Palabras que serían hermosas si realmente representaran un deseo de hacerlas realidad. Palabras brillantes en las que falta la más importante, sin la que no pueden darse el resto: libertad. Se ha polemizado mucho sobre estos Juegos, si se deberían hacer allí o no, no lo sé, pero lo que está claro es que sin libertad todo lo que se haga pierde el valor positivo que podría tener. Las palabras están vacías hasta que se cargan de realidad y no se pueden falsear como unos meros fuegos artificiales. Es la Verdad la que debe hace los sueños realidad y no a la inversa.
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Second Live


Somos digitales. Los jóvenes no podemos acertar a imaginar que hacían antes que existiera Internet, aunque su nacimiento no doble nuestra edad. Ser digitales significa haber crecido con una relación de estrecha familiaridad con las tecnologías. Eso es bueno porque hemos ido aprendiendo de una manera natural su uso pero al mismo tiempo dificulta tener en cuenta la relevancia, darle un uso adecuado y sacarle el máximo partido.

Sin duda sería una ingenuidad pensar que podemos prescindir de la tecnología para comunicarnos, pero hemos de concretar que sólo son instrumentos, medios y nunca fines. La paradoja de la tecnología es que se presenta como una ampliación de la libertad: llamadas sin cables, cartas sin sellos… pero que termina esclavizando: no podemos dejar de coger esa llamada, o mirar el mail casi a diario. La dependencia de la tecnología termina organizando nuestra agenda, rigiendo nuestra vida. Además la tecnología digital registra y almacena todos nuestros datos. ¿Cuánto de privacidad queda en nuestra intimidad?
"Think before you post":

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Cada vez más habitualmente nos acostumbramos a relacionarnos y a concentrar nuestros amigos en grupos. Es muy fácil escudarse en lo que haga el grupo, en la decisión que tome. La realidad es que la rapidez de la comunicación no deja espacio al pensamiento personal. Los grupos son un concepto elaborado en el que tienden a desdibujarse las personas. La presión del grupo dificulta la elaboración del criterio e incluso de la propia personalidad. El poder ser cualquier persona termina por romper los límites entre realidad y ficción, uno termina queriendo vivir en la que se siente más "a gusto" y finalmente rechaza la realidad.


La simulación o el juego de ser otro nos ayuda a ponernos en la piel del otro. El abuso del anonimato hace que terminemos por olvidar quiénes somos. Pero no sólo pasa esto con el messenger, my space, tuenti... Me parece más preocupante un juego virtual que directamente se promociona como Second live: una comunidad en la que puedes interactuar con otros, conocer a gente e incluso ganar dinero fácilmente. Cada vez es más fácil y más atractivo tener una segunda vida, en la que aparentemente poseemos lo que deseamos cada mañana al levantarnos. ¿Es malo soñar? No lo creo, pero si los sueños nos separan demasiado de la realidad...

La autoridad de la palabra

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¿Y si escribir fuera algo tan vital para el hombre como comer? Algunos sostienen que es así. La escritura conlleva un nivel de reflexión mayor que el lenguaje oral, lo escrito tiene más peso y consistencia. Las palabras pueden ser plumas que se van con el viento o pueden convertirse en piedras colgadas al cuello. Por esa razón debemos ser muy conscientes de todo aquello que decimos y a quién se lo decimos, de lo que escribimos y quién queremos que nos lea. La sociedad actual, en un alarde de superficialidad, defiende a toda costa la autenticidad y por ello no entiende que comunicar un mensaje de diferente manera no es porque la persona cambie, sino que los que escuchan son diferentes.

Uno aprende de la vida escuchando, pero lo que le podemos enseñar a la vida lo hacemos escribiendo. Saber decir es saber pensar. Sólo el que piensa bien y con claridad es capaz de escribir algo que valga la pena. Como decía María Zambrano escribir es densar la propia alma. Es necesario densar y rumiar. Por la palabra nos hacemos libres y luego el tiempo nos atrapa. La rapidez mata ese momento reflexivo que se presupone.


La instantaneidad de la imagen hoy en día tiene más fuerza que la palabra escrita. ¿Cómo devolverle la autoridad a la escritura? Siempre hace falta que alguien cuente historias. La palabra escrita consigue revolver las entrañas de una manera que la imagen no alcanza a vislumbrar. Para revalorizar la escritura hay que escribir bien apelando a algo más trascendental que un fugaz instante en color.
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Silencio

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Durante unos días sólo ha habido silencio... normalmente el silencio se interpreta como ausencia de pensamiento u opinión. No sabe, no contesta; por tanto, silencio. Lo que ya no es tan habitual es darse cuenta de la relación entre el silencio y la reflexión. El silencio conduce a la reflexión, no es enemigo de las palabras sino que ayuda a valorarlas. El silencio es quien calibra nuestras acciones y experiencias, el lugar donde lo más profundo llega a lo más vivo. Sin la reflexión sobre lo vivido no hay nada aprendido, no hay materia para la contemplación. El pensamiento queda en silencio pero porque está vacío, se duerme, muere. Sin embargo, si el silencio conduce a la reflexión lo que obtenemos es una brújula para la vida.

La época contemporánea es una exaltación de lo superficial, de la exterioridad, de todo lo que se signifique espectáculo. La reflexión ha perdido todo el valor que algún día pudo tener. La postmodernidad está enmascarada de la fragancia de lo efímero y no hay nada más efímero que las modas. Es natural en el hombre buscar una asimilación social, algo que no le convierta en un extraño. Las modas, en todos los campos aunque ahora me refiero al del pensamiento, se convierten en el principio de unión cuando los demás principios caen o son inexistentes. Se erige así el imperio de la imagen que ya no refleja la realidad, sino que se basa en simulacros que algunos han denominado como creación de comunidades de vanidad llenas de narcisistas.

Llevado al extremo, el imperio de lo efímero conduce a rechazar todo aquello que suene a pasado o a eterno. Conduce a rechazar de manera injusta a todo el que no esté dentro, pero es todavía más injusta porque élla misma ha desterrado valores que ayudan a desarrollar las personalidades sin la que no te aceptan. La superficialidad es injusta porque sólo tiene en cuenta el brillo sin mirar si es plata u hojalata, porque le importa que deslumbre aunque sea sólo por un instante.

Examinando esto detenidamente nos percatamos de la necesidad de la reflexión, de relativizar todo aquello que suene a fulgor y buscar valores ulteriores. La reflexión nos ayuda a ver la verdad de las cosas y el conocimiento de la verdad nos ayuda a actuar según la realidad. Esta actuación, de acuerdo con la realidad, no debe ser pasiva sino activa. La reflexión debe llevarnos a construir culturas alternativas donde salga rentable ser bueno, donde se vuelvan a valorar aspectos positivos de la persona de manera justa, donde quepa un silencio que lo diga todo.

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